Las enfermedades en Poniente

Volviendo al tema de Literatura y Medicina y ya que me gané el título de pedante máximo, hoy quisiera coronarme como rey de los gilis, y hacer una entrada dedicada a esa saga que todos conocemos y que amamos y odiamos al mismo tiempo. Hablo, cómo no, de Canción de Hielo y Fuego y su equivalente televisivo Juego de Tronos (además aprovecho que el estreno de la última temporada está próximo). Sé que puede sonar raro pasar de hablar de Shakespeare a hablar de una saga que muchos colocarían como literatura menor, incluso como bestseller, pero lo cierto es que a mí me gustó leer los libros (realmente hasta el tercero, el cuarto y el quinto todos sabemos que tienen una calidad muchísimo menor, en especial el último), aún con todas sus limitaciones, y por ello quería dedicar una entrada a hablar de las enfermedades y el mundo de la Medicina que aparecen reflejados en libros y, en menor medida, en la serie.

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“Giliiiiiiiiiiii” Vosotros y yo cuando tras leer esta entrada

ADVERTENCIA: Ni que decir tiene que aquí puedes encontrar spoilers, aunque si no has visto la serie y/o leído los libros, supongo que esto no te interese nada de nada… Por otra parte, se aconseja leer esta entrada acompañado de esta música:

Antes que nada señalar que George RR Martin no ha inventado gran cosa. Pese a que se le quiera equiparar a Tolkien (el cual también, aunque duela reconocerlo, tenía taras como escritor), Martin no ha tenido la inventiva que tuvo el inglés a la hora de crear sus novelas. De hecho el principal truco de Martin consiste en seleccionar hechos históricos, aderezarlos un poco e introducirlos en sus libros; él no ha sido capaz de crear un mundo fantástico a la altura de los grandes de este tipo de literatura (aunque seré sincero y diré que tampoco es un género que me apasione mucho y del que sepa absolutamente todo). Tampoco ha introducido grandes e importantes aportes a la literatura, puesto que muchísimos de sus aclamados giros dramáticos son figuras literarias ya vistas una y mil veces en libros anteriores. Digo esto únicamente como crítica personal porque me hace gracia que muchos lo consideren un genio cuando realmente Martin no ha inventado nada de nada. Y todo eso tiene relevancia, puesto que en sus libros las enfermedades (y muchísimas otras cosas) son extraídas de la época medieval, esa que tanto fascina a estos escritores, por lo que nos será fácil identificar de qué demonios habla cuando cita las dolencias en sus escritos.

Y a pesar de ello… Sí, me gustó leerme los libros y me gusta ver la serie. Creo que, a pesar de sus fallos, son un gran pasatiempos y un esfuerzo memorable por construir un mundo en el que evadirte y del que aprender varias cosas. Un mundo sobre el que extraer bastantes enseñanzas  de política, economía, historia o, en menor medida, medicina. De ahí que haya que agradecer al autor y a los creadores de la serie por un trabajo bien hecho, y desear que Martin acabe la saga antes de morir (ya va tardando en finalizarla el hombre).

Así pues, sin más dilación, comentaremos un poco qué enfermedades más características nos podemos encontrar en el libro… Espero que al hacerlo no pierda el escaso respeto que tengo en el Hospital

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Empezamos. Chan chan chacha chan chan…
  1. PSORIAGRIS

¿Qué es? He querido empezar por aquí porque es la principal enfermedad inventada por Martin, y tiene muchísima importancia dentro de las novelas y de la serie. Consiste en una enfermedad que agrieta la piel, dotándola de escamas y manchas negras y grises, con tacto pétreo. Paulatinamente afectará a todo el cuerpo llegando a dañar las mucosas, como la oral. El autor señala que la gente se vuelve de un aspecto como de “piedra”, y de hecho a los que están en la fase terminal de la enfermedad se les conoce como hombres de piedra, volviéndose estas personas locas en muchos casos, además de sufrir descoordinación motora y viendo su movilidad muy reducida dada la dureza de los tegumentos cutáneos. En muchos casos, los enfermos son abandonados por sus familiares ante el miedo y la repulsión a la enfermedad, teniendo muchos casos que vivir en comunidades conformadas únicamente por ellos.

Por regla general afecta a los niños, siendo en estos casos más benigna, aunque si sobreviven pueden quedar desfigurados. Por otra parte, estos niños que sobreviven quedarán inmunizados y no la contraerán en un futuro. En caso de que ataque a los adultos es letal en la mayoría de los casos (tras pasar por esa fase de hombres de piedra que hemos señalado).

¿Quién la padece? El que haya leído el libro y visto la serie reconocerá que Shireen Baratheon (sí, esa niña que en la serie matan d’e una manera un tanto cruel como podéis recordar aquí) es la persona que mejor representa los estragos de esta enfermedad en niños que se han visto afectados y han sobrevivido (en la imagen podéis ver que buenos maquilladores tiene la serie).Rostro_de_Shireen_con_psoriagrís_HBO

En el libro se nos ofrece más información:

La niña había heredado la mandíbula cuadrada y prominente de su padre, y las desafortunadas orejas de su madre; además contaba con una desfiguración propia, legado del brote de psoriagris que casi se la había llevado a la tumba cuando aún no era más que un bebé. La mitad de una mejilla y buena parte del cuello eran de carne rígida y muerta, con la piel agrietada y escamosa, moteada de negro y gris, con tacto como de piedra.

Y en este diálogo Jon Nieve y una salvaje comentan un poco más sobre la pequeña niña y sobre la tremenda estigmatización que deben sufrir los enfermos:

– Mentiste sobre su barba. Esa tiene más pelo en la barbilla que yo entre mis piernas. Y la hija… su cara…    

–Psoriagris.

–La muerte gris es como la llamamos.

–No siempre es mortal en los niños.

–Al norte del Muro lo es. La cicuta es una cura segura, pero una almohada o una espada funcionarán también. Si yo hubiera dado a luz a esa pobre niña, le habría dado el don de la misericordia hace mucho tiempo

También hemos podido observar a los hombres de piedra en la última temporada de la serie atacando a Ser Jorah y a Tyrion Lannister, aunque realmente en los libros atacan a Tyrion y a otro hombre llamado Jon Connington (no entraré a explicar quién es a los que no los hayan leído). Sea como fuere, el contacto con la piel de los hombres de piedra es muy peligroso, por lo que tanto a Connington como a Ser Jorah, que contraen la enfermedad al defender a Tyrion, no les debe quedar mucho tiempo de vida. Como posibles y parcos remedios contra la enfermedad, para frenar un poco el avance desde la zona inicial de contagio, en los libros se señalan los baños con vinagre y vino. También se recomienda rezar muchísimo, dado que el tratamiento citado casi nunca es eficaz. Además, se especifica que atacan a Tyrion y su acompañante porque son personas en la fase terminal de la enfermedad, por lo tanto con demencia, y al ser abandonados por sus familiares viven en comunidades sólo integradas por ellos, aprovechando para atacar a los incautos que se atrevan a acercarse a ellos.

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El brazo de ser Jorah y el por qué no le queda mucho en la serie

Así, cuando Tyrion es atacado por los hombres de piedra, le lavan con vinagre. Y el propio Jon Connington también se lava las heridas y se las pincha para intentar frenar el avance de la enfermedad:

[Connington] atrancó la puerta, vació la jarra de vino malo en un cuenco, y puso dentro en remojo sus manos. La inmersión en vinagre y los baños de vinagre eran los tratamientos que le había prescrito Lady Lemore al enano, cuando temió que podría tener psoriagris, pero pedir una jarra de vinagre cada mañana le delataría. El vino tenía que servir, aunque no le veía sentido en malgastar una buena cosecha. Las uñas de los cuatro dedos estaban negras ahora, aunque el pulgar todavía no. En el dedo corazón, el gris había ido subiendo poco a poco hasta pasar el segundo nudillo. «Debería cortármelos», pensó, «¿pero cómo explicaría la pérdida de dos dedos?» No se atrevía a que se supiera sobre su psoriagrís. Tan extraño como parecía, hombres que enfrentarían la batalla con gusto y afrontarían el riesgo de muerte para rescatar a un compañero, abandonarían al mismo compañero en un latido si supieran que tenía psoriagrís. «Debería haber dejado que el maldito enano se ahogara».

¿A qué se parece? Pues pensémoslo un momentito…

La comparación más obvia es la lepra, aunque no coinciden al 100%. En primer lugar, tenemos a personas marginadas por su enfermedad que viven en comunidades apartadas, lo mismito que los leprosos (ya lo vimos bien en La vida de Brian, cuando hasta los exleprosos tenían que pedir limosna), así que al menos en este punto coinciden. La lepra se trata de una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Mycobacterium leprae o bacilo de Hansen (a la enfermedad también se le conoce como enfermedad de Hansen). Pero en lo que no coincide con la psoriagris es que realmente la lepra no es muy contagiosa, casi es de nula transmisibilidad cuando se está bajo un buen tratamiento. Sin embargo, dada la clínica que se  produce en los enfermos, fue siempre una enfermedad muy temida, y la ignorancia en el pasado hacía que se evitase el contacto con los enfermos por el miedo al contagio. Por ejemplo, en muchas ciudades de la Edad Media los leprosos tenían prohibido el acceso, teniendo que vivir en las leproserías (véase París en el siglo XIV). Incluso los enfermos tenían que llevar por aquella época unas tablitas denominadas tablitas de San Lázaro (que es el patrón de los leprosos), de modo que las chocaban y avisaban a la gente para que se apartasen y no los tocasen. Así mismo, es una enfermedad que ha acompañado a la humanidad desde sus inicios, y tenemos referencias a ella en muchísimos documentos históricos,  como en la Biblia, que no para de mentarla tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. No me quiero extender mucho más sobre esta enfermedad, dado que puede que algún día la desarrolle en una entrada por separado, así que poco más comentaremos…

Por otra parte, señalar que a mí se me hace gracioso que en la Edad Media, periodo que no se caracteriza por su higiene, rechazaran a los convalecientes de una enfermedad que tiene bajísima transmisibilidad y no se preocupasen tanto de otras cosas más graves. Y es que es para decir: “macho, para una vez que os preocupáis de una enfermedad transmisible, vais y escogéis esta”. Aunque en cierto modo es disculpable, dadas las manifestaciones cutáneas de la lepra, la gente debió tener mucho miedo.

braveheart-movie-clip-screenshot-i-want-to-believe_largeNOTA CINEMATOGRÁFICA 1: La película Braveheart (1995) es un claro exponente de la marginación que sufrían estos enfermos, dado que el padre de Robert Bruce está encerrado en una torre, impidiendo por todos los medios que la gente conozca su estado. Robert sólo le habla cuando necesita alguno de sus consejos y evita todo contacto con él. En la vida real tanto el padre como el hijo se verían afectados por la lepra, muriendo el padre a consecuencia de la misma. Por otra parte destacar que la vida de Robert Bruce, e incluso el destino de su propio corazón, da para novelas, siendo él el verdadero personaje histórico al que se le conoce como Braveheart, y no William Wallace. Pero esa es otra historia como podéis leer aquí 
Hay muchas otras películas que reflejan la lepra, como Ben Hur (1959) o Jezabel (1938). Incluso en los Simpson (que pesadito estoy con ellos) hemos visto un capítulo dedicado a la lepra en el que vemos cómo la gente sigue estigmatizando la enfermedad  al enviar a Bart y a Homer (que creen padecerla) a una colonia en Hawaii llamada Moloka’i. Si lo comento es porque tiene interés; Moloka’i es una isla que actuó durante varios siglos como leprosería gigantesca, dado que tras el contacto con los europeos la enfermedad se quedó en el archipiélago y un rey hawaiano (Kamehameha IV, no es coña) ordenó que todos los leprosos del reino fuesen recluidos en la misma, para al final acabar acogiendo a gente de todas partes. Hay incluso una película española hecha bajo el franquismo que narra cómo el misionero belga conocido como Padre Damián llegó en el siglo XIX a la isla para tratar a los leprosos, dedicándose más de 15 años a su cuidado hasta fallecer él mismo por la enfermedad. 
Por último, como era de esperar, en la serie House MD también vemos la lepra en un capítulo: es el decimotercero de la primera temporada y que lleva como título Maldito. Es muy buen episodio, perteneciente a la mejor temporada de la serie, al menos para mí.

Dejando de un lado la relación con la lepra, la siguiente enfermedad en la que debemos fijarnos es la viruela. No quiero detenerme mucho en ella dado que ya la comentamos en el post de hace poco tiempo; sólo diré que la forma de transmisión de la psoriagris, más que basada en la lepra, podría estar basada en esta enfermedad (aunque también encajaría en otras) dado la gran transmisibilidad que el autor dice que tiene, la forma de contagio (el contacto con la piel de los enfermos), y cómo es más frecuente en edades tempranas. Y también coincide en que los libros se habla de la peste gris, que vendría a ser una plaga de psoriagris en plan pandemia, tal como ocurrió a lo largo de la historia con la viruela. Además, se especifica que es gracias a las rutas comerciales marítimas que esta plaga se transmite y que los niños que ya habían pasado la enfermedad no se verían afectados (esto se relaciona con la inmunización claramente). Por supuesto, esto puede coincidir con muchas enfermedades contagiosas, incluso el propio nombre de peste gris se podría relacionar con la peste negra, pero ésta última se transmite más frecuentemente por pulgas (es una zoonosis), por lo que no entraría exactamente en esta comparación.

4384418001_0ca6a48584_bIchthyosisOtra enfermedad que se podría relacionar sería la ictiosis, más bien por las lesiones cutáneas que se describen que por el contagio, dado que la ictiosis es una enfermedad cutánea de origen genético (no se transmite como si fuese una enfermedad infecciosa). Esta patología sería más bien un síndrome que reuniría unos 28 subtipos de enfermedades que tienen en común el originar una sequedad en la piel que otorga a las lesiones un aspecto escamoso, como las escamas de un pez. De hecho, esta enfermedad se llama como se llama porque los antiguos griegos la llamaron ἰχθύς que significa pez (y que también fue un símbolo usado por los cristianos primitivos para referirse a Jesucristo). La piel quedaría como agrietada, dando un aspecto que nos recordaría mucho al que hemos visto en la serie de televisión. Sin embargo, este es un punto en común entre las diferentes patologías de esta heterogénea familia; sabed que pueden ser enfermedades tan diferentes que unas pueden ser completamente benignas y otras, potencialmente mortales, como la ictiosis tipo arlequín (afortunadamente, la inmensa mayoría de casos son del tipo ictiosis vulgar, y no son tan fatídicas como la otra).

pso18En relación con los problemas dermatológicos, la palabra psoriagris es evidente que guarda relación con la psoriasis. En esta enfermedad la lesión clásica es una placa eritematosa bien delimitada con escamas superficiales blancas-plateadas, como podéis observar en la imagen. Las superficies cutáneas por las cual puede extenderse incluye las superficies extensoras (rodillas, codos y glúteos); también puede afectar las palmas y cuero cabelludo. Asimismo, puede dar artritis psoriásica y cambios en las uñas. ¿Qué la origina? Pues no se sabe exactamente; es una enfermedad multifactorial en la que interviene un mecanismo autoinmune (el propio sistema de defensa ataca al propio cuerpo) y en la que hay una predisposición genética (aunque a veces esto no es una condición sine qua non) y unos desencadenantes, de los cuales no conocemos absolutamente todos. Es decir, que en personas predispuestas por su genética a padecer la enfermedad, y en asociación a factores ambientales (edad, sexo, fármacos, infecciones, la dieta, traumatismos, estrés etc) se origina la enfermedad.

Es una enfermedad que afecta a muchísima gente, se estima que un 2 o un 3% de la población mundial la padece (en España la cifra supera el medio millón). Por otra parte, puede originarse en cualquier edad con pico de incidencia entre los 20 y los 50 años, y puede afectar por igual a hombres y mujeres. Hay un gran número de formas de presentación, siendo la psoriasis vulgar o en placas la más frecuente.

Es triste que en nuestros días se den casos parecidos a los que se daban con la lepra, y hablo de la discriminación. Y más que en países como España se den casos de discriminación laboral. En este estudio de hace unos años en el que participaron unos 11.000 pacientes, se nos comenta que la mitad de los afectados aseguraban que la psoriasis repercutía en su estado anímico y emocional y un 40% atestiguaban que nunca volverían a ser los mismos aunque la enfermedad desapareciera. Pero más grave es que apuntaba que un 25% de los pacientes sufrían algún tipo de discriminación laboral por su enfermedad… Esto no es cosa de un día; la psoriasis, al igual que muchas otras enfermedades dermatológicas, ha sido una fuente constante de discriminación empleada por personas ignorantes, supersticiosas y crueles. Por eso hoy hay multitud de campañas que intentan frenar esta discriminación, como este bonito anuncio de la Asociación de pacientes de psoriasis y familiares.

NOTA CINEMATOGRÁFICA 2: La película de 2003 El detective cantante, con Robert Downey Junior como prota (sí, Iron Man), nos habla de un escritor de novela negra afectadísimo por la psoriasis y por la artritis psoriásica que, postrado en la cama del hospital, escribe mentalmente un guión de un cínico investigador privado que es cantante en una banda… Al estar tan medicado, Dan perderá progresivamente la cabeza. A mí la película me gustó, os la recomiendo, es bastante curiosa y loca.

Por otra parte, la evolución de la enfermedad, que va avanzando poquito a poco desde la zona de contacto inicial hasta afectar a todo el cuerpo, me recuerda mucho a la evolución de la gangrena. Realmente este término no hace referencia a una enfermedad en concreto, ya que son muchas las patologías que pueden desembocar en ella… La gangrena es la necrosis de las células de un determinado tejido, de modo que se desvitaliza y se vuelve una lesión irreversible en las zonas a las que afecte. Hay tres modalidades de gangrena: la seca (que se originaría cuando un vaso no irriga una determinada zona del cuerpo, como ocurre en los pacientes con trombosis en la circulación periférica y que estén predispuestas por el consumo de tabaco y por la diabetes), la húmeda (causada por una infección bacteriana o por úlceras por presión) y la gaseosa (que sería un subtipo especial originado cuando el Clostridium perfringens infecta una herida en un tejido mediante sus pesoras). A mí me preocuparía sobre todo el último tipo (en realidad todos, pero bueno), ya que progresa muy rápido y la piel se cae a pedazos, además de haber un mal olor fétido característico. Es un tipo de gangrena que se tiene que evitar cuando un paciente se presenta con grandes heridas, como un traumatismo en el que quede la zona expuesta. Se considera una urgencia médica en muchos casos y es bastante peligroso.

Aunque la gangrena nos suene a una época del pasado, lo cierto es que está más presente de lo que podemos pensar en los hospitales modernos; como ya dije, la diabetes predispone mucho a estas lesiones. Recientemente (bueno, hace ya unas semanas) fui testigo de cómo atendían a un paciente con varios dedos del pie necrosados al carecer por completo de riego sanguíneo.

También la psoriagris para mí encaja con otra enfermedad denominada argiria, que es la contaminación por plata. Y el punto de encuentro con la enfermedad inventada por Martin es cuando se alcanza la fase terminal y el enfermo se vuelve un hombre de piedra, con un tono gris o gris azulado. Porque eso es exactamente lo que pasa cuando una persona sufre una intoxicación con sales de plata o con el propio metal; la piel y los órganos se tornan de una coloración gris o gris azulada.

La argiria es una enfermedad conocida ya desde hace siglos, y procede de la palabra argyros, que significa plata en griego. Realmente el contacto cutáneo con plata no suele generar intoxicación, aunque puede haber problemas alérgicos con colgantes o pulseras, o si se aplica de forma masiva como luego veremos, pero si la plata se pone en contacto con las mucosas del organismo… Pues se absorbe muy rápidamente y llega a la sangre en  un santiamén.

La plata es gris, más o menos… ¿De dónde sacas tú que se vuelva uno azul? Pues porque la plata, en las zonas expuestas a la luz del sol, adquiere esa tonalidad al volverse sus iones plata elemental, que otorga dicho color azul a la persona. Es un mecanismo parecido al que ocurre cuando se hacen fotos en blanco y negro con cámaras antiguas; la película o carrete contiene bromuro o yoduro de plata, y al incidir la luz a través de la lente el área que ha recibido la luz se torna negra… En el paciente sería una tonalidad azul por la combinación con el resto de elementos presentes en el organismo. Aquí tenéis un poco el funcionamiento mejor explicado, para quien le interese:

Una intoxicación por plata va a ser casi siempre una intoxicación crónica, por exposición en largos periodos de tiempo… Si la intoxicación es grave (aunque esto no es lo más habitual), podemos tener bastantes problemas en los ojos o en las vías respiratorias. También, como hemos dicho, en la piel va a haber problemas y nos encontraremos ante los blue men. Este cambio en la pigmentación es bastante gradual, comenzando en las encías para extenderse poquito a poquito (recuerda que la intoxicación suele ser crónica) al resto de la piel del organismo. Hace unos años saltó la noticia de un hombre (os dejo aquí una imagen suya) al que las agencias de noticias llamaron el hombre pitufo. La verdad es que fue Argiriauna historia bastante curiosa; el protagonista se llamaba Paul Karason y vivía en California. En 2008 saltó a los telediarios de todo el mundo por el color de su piel. Y es que Karason, quien sufría bastante estrés que le originaba problemas dérmicos, decidió tomar plata coloidal para tratar sus dolencias cutáneas… La plata coloidal como tratamiento no está aconsejada por la FDA (dice desde 1999 que los productos que se venden son de mala calidad y que no sirven para nada; la clínica Mayo también dice que no hay ningún estudio serio que confirme su utilidad, siendo sin embargo muy usada por los médicos “alternativos”)  , pero es que además está indicada por vía oral, mientras que Karason, viendo el poco efecto que le hacía, se lo aplicó masivamente en la cara para ver si así funcionaba mejor… ¿Resultado? Volverse azul y conceder entrevistas en los noticieros nacionales.

En el resto del organismo podemos encontrar uremia, albuminuria, degeneración de la grasa del hígado o riñón, muerte por parálisis del aparato respiratorio… Pero tranquilo, la intoxicación por plata no suele ser mortal, es muy raro llegar hasta esos extremos. Para que os deis cuenta, Karason murió de un ataque al corazón que nada tenía que ver con la argiria… Eso sí, procurad no intoxicaros con plata, tampoco es que sea algo bueno.

Por último, el hecho de que al estadio final de la psoriagris se le conozca como hombre de piedra, y que la piel parezca muy dura, me recuerda a la esclerodermia. Al igual que la psoriasis, aquí cobra especial importancia el sistema inmunitario y, también como en esa enfermedad, aquí tampoco sabemos al cien por cien las causas de su origen. La esclerodermia recibre ese nombre porque proviene del girego skleródermos, que significa piel endurecida, así que podemos sospechar por dónde van los tiros… En este caso se produce un fenómeno fibrosante del tejido conjuntivo que afecta a la piel y a otras estructuras como el riñón, el pulmón, el corazón etc.

En realidad serían más bien un grupo heterogéneo, una familia con un trastorno común, que es esa patología del tejido conjuntivo que lo vuelve especialmente fibroso y endurecido. Así pues, la esclerodermia puede ser localizada, y es entonces cuando se denominará morfea (con variantes que no entraremos a ver, y diversas causas que la provocan) y también puede ser generalizada o sistémica. Realmente es un lío; la propia esclerosis sistémica puede presentarse con afectación cutánea limitada (en la que aparece el famoso síndrome de CREST) o con una afectación cutánea difusa. Sea como fuere, los trastornos autoinmunes causados por multitud de circunstancias, van a originar un aumento de la actividad fibroblástica y un aumento del tejido conectivo… Lo que da una piel endurecida y otros problemas (como el fenómeno de Raynaud). A veces, incluso, la pielesclerodermia-33-638 queda tan endurecida que desaparecen los pliegues de la cara, y se ve una cara retraída, lisa y dura, como si fuese una máscara (de hecho se le conoce así, cara en máscara).

Con esto creo que he terminado a qué se parece la psoriagrís. Dado el número de patologías con las que se puede relacionar, no he querido extenderme mucho en cada una de ellas y hablar del diagnóstico y del tratamiento, porque creo que no procede y quedaría un texto demasiado largo…

  1. ENFERMEDAD DE LOS TEMBLORES

¿Qué es? Creo que el nombre lo dice todo ¿no? Al parecer es una enfermedad poco común que origina contracciones involuntarias de las extremidades y ataques violentos. No se especifica mucho más en los libros (en la serie ni siquiera ha salido), aparte de que como desencadenante de los cuadros pueden incluirse el estrés, la ansiedad o un ataque de ira.

¿Quién la padece? El único, hasta el momento, que sepamos que la padece es Robert Arryn, el mocoso ese que a nadie cae bien y que recordamos por un sonoro bofetón

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Qué mal nos caían estos dos

Martin describe así un ataque del chico en los libros:

Luego llegaron los temblores. Al principio no fueron más que unos estremecimientos, pero casi al instante se derrumbó sobre el castillo agitando los miembros con movimientos convulsos […] El maestre sostuvo la cabeza del pequeño señor y le hizo beber media copa de vino del sueño al tiempo que murmuraba palabras tranquilizadoras. Poco a poco la violencia del ataque se fue calmando hasta que no quedó más que un leve temblor de las manos.[…] —Hay que aligeraros la sangre, mi señor —dijo el maestre Colemon—. La sangre mala es la que os pone furioso, y la furia es lo que provoca los temblores. Vamos.

Aquí otro ataque descrito cuando el niño recuerda el asesinato de su madre:

—Mató a mi madre. ¡Quiero que vuele! —El temblor de las manos había ido a peor; los brazos también se le agitaban, la cabeza le daba sacudidas y los dientes le entrechocaban—. ¡Que vuele! —chilló—. ¡Que vuele, que vuele!

Agitaba como un loco los brazos y las piernas. Lothor Brune subió al estrado justo a tiempo para coger al chico cuando se caía del trono. El maestre Colemon lo seguía de cerca, pero no había nada que pudiera hacer. Sansa, tan impotente como los demás, tuvo que limitarse a mirar mientras el ataque de temblores seguía su curso. Una pierna de Robert le asestó una patada en la cara a Ser Lothor. Brune soltó una maldición, pero siguió sujetando al chico que se retorcía, se agitaba y se orinaba encima. Los visitantes no dijeron ni una palabra; al menos, Lord Nestor ya había presenciado antes aquellos ataques. Los momentos se hicieron muy largos antes de que los espasmos de Robert empezaran a amainar. Cuando terminaron, el pequeño señor estaba tan débil que no podía ni tenerse en pie.

También describe que hay que tener especial cuidado con el crío para no desencadenarle un ataque:

Si Sansa, al bañarlo, frotaba a Robert con demasiada energía, podía causarle un ataque de temblores. Era un niño frágil, terriblemente menudo para su edad. Tenía ocho años, pero Sansa había visto niños de cinco más corpulentos.

Además, en esos ataques, el niño perdería el control del esfínter: A Sansa no le habría importado [que Robert durmiera con ella] si se limitara a dormir, pero siempre estaba tratando de frotarle la nariz contra el pecho, y cuando le daban ataques de temblores solía mojar la cama.

Como tratamiento, se supone que al chaval le calman las sangrías y una droga ya mencionada llamada vino del sueño u otra llamada leche de amapola, que sería un analgésico y somnífero obtenido por la maceración de flores de amapola. No sé si Martin eligió esa planta a sabiendas o no, y no recuerdo exactamente la descripción de la planta en el libro, pero lo cierto es que es un error muy común pensar que el opio (que sería lo que son el vino del sueño y la leche de amapola) se extrae de las amapolas que podemos encontrarnos en medio del campo (la amapola silvestre o Papaver rhoeas). No, el opio se extrae de la Papaver somniferum, o adormidera, que es una planta que se asemeja bastante a la amapola silvestre dado que pertenecen al mismo género (se le conoce como amapola del opio), pero, evidentemente, no son la misma planta (incluso las flores son distintas, siendo las de la planta rhoeas de un color escarlata y las otras de un color mucho más pálido, casi blanco). Así que no intentes extraer morfina de las plantas rojas que te encuentres en medio del campo al lado de tu casa, no vas a conseguir nada.

¿A qué se parece? Bueno, creo que es obvio. Martin aquí no se comió mucho el tarro y no tenemos que hacer tantas cábalas. Esto es una epilepsia, en concreto una epilepsia infantil con crisis generalizadas y, probablemente, con crisis tónico clónicas (faltan quizás algunos detalles, pero creo que es donde mejor encaja). La verdad es que me gustaría hablar sobre ellos, pero los síndromes epilépticos en niños son bastantes, y mucho me temo que haríamos este escrito demasiado largo y demasiado técnico… Además no era un tema que se me diese muy bien, de modo que creo que es mejor no avanzar más en este farragoso terreno… Simplemente destacar que no, no se trata en los hospitales con opio. Se usan diferentes fármacos antiepilépticos como el ácido valproico, la carbamazepina o  la fenitoína, aunque hay muchos más para los diferentes tipos de epilepsias que existen.

NOTA CINEMATOGRÁFICA 3: Recuerdo algunas películas que tuviesen la epilepsia como elemento en la trama… Voy a tirar de memoria barata, pero es un ejercicio de  pedantería para poder resarcirme de las líneas anteriores, así que no me juzguéis mal (quiero saber de cuántas películas me acuerdo). Así de primeras tenemos la vida de un esquizofrénico en la vida real, el cantante de la banda Joy Division, Ian Curtis. La película se llama Control (2007) y es bastante buena. Curtis fue siempre un alma atormentada, y acabaría quitándose la vida con tan sólo 23 años. Os dejo una canción de la Joy Division que me encanta. Siguiendo la lista, tenemos El último rey de Escocia (2006), que narra parte de la vida real del brutal dictador ugandés, Idi Amin (magníficamente representado por Forrest Whitaker). El médico británico que atiende a su hijo (que es epiléptico) acaba ganándose la confianza del dictador. En Roma (2005) vemos un caso de epilepsia, cuando a Julio César le sobreviene un ataque. Por las mismas, y con el mismo personaje, tenemos Cleopatra (1963. También en Novecento (1976), cuando a la chica que está con Gerard Depardieu y Robert de Niro le da un ataque por tomar alcohol. Y más a la lista son Malas calles, Alguien voló sobre el nido del cuco, Black Hawk derribado, Réquiem y El idiota. No recuerdo más, pero seguro que hay.
  1. COLERINA SANGRIENTA

¿Qué es? También conocida como yegua pálida o clara, la colerina sangrienta sería una enfermedad bastante contagiosa que provocaría fiebre alta, hemorragias intestinales y diarrea. Al parecer, no hay ningún tratamiento más que la prevención y tiene una tasa de mortalidad altísima, matando a tres de cada cuatro hombres en los ejércitos.  Es una enfermedad bastante temida en los libros (si la memoria no me falla, no ha salido en la serie de televisión), y diezma ciudades en poco tiempo, por lo que parece que la tasa de transmisión es altísima. En muchos casos la cuarentena es la única defensa de la gente ante este desastre epidemiológico

¿Quién la padece? Un mogollón de gente. En el último libro, la ciudad de Daenerys, Meeren, está siendo atacada por varios ejércitos (cosa que aún no hemos visto en la serie), y se propaga una enfermedad por todos los campamentos, afectando también a la propia ciudad… Los muertos son a millares, y la gente intenta no beber agua de los ríos contaminados por los cadáveres, o mantener contacto con los enfermos, quienes son abandonados a su suerte.

Tyrion, que vivió un poco como esclavo, relata cómo se libra de su amo llamado Yezzan gracias a que contrae la enfermedad:

El curandero entró a la tienda gastando bromas. Pero un olisqueo del nauseabundo aire y una mirada a Yezzan zo Qaggaz le puso fin. –La yegua pálida,– le dijo a Sweets.

«Que sorpresa», pensó Tyrion. «¿Quién lo habría adivinado? Aparte de cualquier hombre con nariz y yo con la mitad de una». Yezzan estaba ardiendo por la fiebre, de vez en cuando se retorcía en una piscina de sus propios excrementos. Su mierda se había vuelto marrón limón con rayas de sangre…y caía hacia Yollo y Penny que le limpiaban su culo amarillo con un trapo. Incluso con asistentes su amo no podía levantar su propio peso; requería toda sus fuerzas restante ponerse de costado.

–Mis artes no servirán– dijo el curandero. –La vida del noble Yezzan está en la manos de los dioses. Mantenerlo frío si podéis. Alguien dijo que eso ayuda. Traerle agua.– Los afectados por la yegua pálida estaban siempre sedientos, bebían galones entre cagada y cagada. –Agua limpia y fresca, tanta como pueda beber.

–Nada de agua del río.– dijo Sweets.

–De ninguna manera,– y con esto, el curandero se fue.

¿A qué se parece? Pues aunque el nombre pueda pensar que esto es cólera, la verdad es que en el cólera las diarreas son acuosas (que nos da un poco la idea del diagnóstico), es decir, no hay heces sanguinolentas como se describe en los libros. Por eso yo me inclino a pensar que estamos más ante una disentería. Esta es una patología multifactorial, generalmente causada por una infección bacteriana o una infestación parasitaria, pero los virus o los agentes químicos también pueden originarla. Sin embargo, el hecho de que se diga que no se puede hacer nada ante la infección, vuelve a hacernos pensar en el cólera, dado que la bacteria que lo origina, Vibrio cholerae, es bastante puñetera y resiste a los antibióticos. Ante un caso así, lo más razonable sería la rehidratación precoz del enfermo, dada la cantidad enorme de líquido que estaría perdiendo.  Sin embargo, se usan antibióticos en un intento de matar al bicho y frenar el avance de la enfermedad. Algún día hablaremos de esta temible enfermedad y por qué nos lleva acompañando toda la historia… (y por qué en la India deberían tener cuidado al tirar cadáveres al Ganges).

  1. GRAN EPIDEMIA PRIMAVERAL

¿Qué es? Una epidemia que sólo sale reflejada en los libros, y ni siquiera bien destacada. Se trata de una plaga de nosesabequé (ya que el autor no lo menciona) que arrasó con Poniente siglos antes de los acontecimientos actuales. Sólo se señala que la gente moría a mansalva (cuatro de cada diez personas afectadas) y que una persona podía enfermar por la mañana y morir por la tarde

¿A qué se parece? Como ya dije, no se sabe qué es, pero me inclino a pensar que se trata de una enfermedad de la que hablaré en un post futuro; la gripe. Más concretamente, el modo de decir cómo enferma la gente y muere, suena mucho a lo que ocurría con la gripe española, que no daba tiempo casi a despedirse del familiar enfermo… Como ya dije, lo desarrollaremos en un post futuro.

Por último, destacar que Martin ha incluido muchas enfermedades reales en sus libros. Así, tenemos catarros, acondroplasia (Tyrion Lannister es el personaje que más asociamos con esta patología, pero hay más), meningitis (por lo visto afecta tras la colerina sangrienta) enfermedades venéreas (comunes entre las prostitutas de los libros, con una curiosa anécdota; como castigo a una de ellas por contagiar sífilis a sus soldados, se ordena que se limpie con lejía sus partes íntimas, lo cual sería una burrada que no resolvería la infección y que sólo perjudicaría a la mujer) o trastornos mentales. En cuanto a estos últimos podemos encontrarnos retrasos mentales (Hodor), esquizofrenia o sociópatas (Joffrey Baratheon o Ramsay Bolton). Creo que no debemos meternos en estos asuntos, el propósito del post era hablar de las enfermedades inventadas (y de todas no he hablado, ya que algunos son meros esbozos y no sé qué rayos son), si nos ponemos a hablar de todas y cada una de las enfermedades que salen en las dos o tres mil páginas que se reúnen en todas las novelas, probablemente me tendrían que dar el Pulitzer. Y no va a ser el caso…

Así que me despido con la enigmática sonrisa de mi personaje favorito, quien tuviera un final tan poco decoroso… Buen fin de semana

tywinsmile

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